La belleza está en el interior




Publico esta entrada para comentar un aspecto de las TIC aplicadas a la educación que me lleva rondando la cabeza desde hace ya algún tiempo y que está empezando a inquietarme cada vez más a medida que vamos quitándonos de encima más y más créditos de este máster. Se trata de la tendencia - que yo creo percibir - a priorizar la forma de presentación de cualquier tema hasta el punto de tornar casi insustancial el fondo del asunto. A veces uno tiene la sensación de que da lo mismo lo que uno diga mientras lo diga de forma bonita, utilizando lenguaje pomposo y pedante ("lenguaje académico", lo llaman) y, por supuesto, con un powerpoint/prezi/sucedáneo cubriéndole las espaldas. Pero no voy a entrar en el hipotético "empobrecimiento intelectual" que esta "filosofía" podría conllevar, sino en las consecuencias materiales que este planteamiento tiene en la educación pública.

A lo largo - o, mejor dicho, a lo corto - de mi breve experiencia profesional como docente y como alumno, he visto como muchas instituciones educativas públicas - que muchos de nosotros financiamos con nuestros impuestos - gastan unas cantidades de dinero indecentes en equipos TIC: proyectores, pizarras digitales, computadores de última generación para uso personal de los profesores, etc. Si tenemos en cuenta que uno solo de estos equipos puede valer 2.000€, y que con ese dinero se pueden becar 3 alumnos, nos podemos hacer una idea de la magnitud de la tragedia. Y si ahora multiplicamos 2000 por el número de docentes en plantilla, deberíamos notar como una mueca de horror recorre nuestras caras.

Que la tecnología es cara no es ninguna novedad, y ese no es el problema. En mi opinión, el problema llega cuando este enorme esfuerzo económico sirve para más bien poco. No son pocas las ocasiones en las que esos potentes proyectores siguen proyectando los mismos powerpoints rancios de hace diez años. Tampoco es raro ver una de esas ultrafuturistas "pizarras inteligentes" ser utilizada por un profesor que no sabe ni qué es eso y que la utiliza igual que mis profesores de primaria usaban la pizarra verde que presidía mi clase en el cole. Y esos computadores de última generación sufren profundas depresiones cuando ven que su potencial - digno de los programas de diseño y edición más avanzados del mercado - se ve destinado a tareas ofimáticas que el resto de los mortales hacen con su Pentium III que todavía arrastran.


Esto no es ludismo, que nadie me malinterprete. Yo soy un ávido usuario de TIC, y precisamente por ello me gustaría reivindicar un uso más "serio" de las TIC, sobre todo en ámbitos públicos. Y por último, concluir también intentando relativizar un poco la obsesión por presentar todo de la forma más innovadora posible. Si algo es bueno, suéltalo y relájate. A fin de cuentas, aunque la mona se vista de seda...

¿Soy el único que piensa así?

PD: ¡Espero que os guste la tira!

Comentarios

  1. Muy bonita la tira y la reflexión. De nada sirven los adornos si la base es inconsistente.

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  2. El verdadero cambio en la educación se encuentra en un uso metodológico de los recursos. El proceso lógico y significativo es el que toma en cuenta primero las necesidades y luego las herramientas que pueden hacerlas posibles. El proceso inverso solo ayuda a saber qué hay en el mercado pero debe ir acompañado de una refelxión sobre las necesidades y ventajas pedagógicas, más centrada en la practicidad de un recurso para un objetivo, que en su atractivo visual.

    Cuando nace la necesidad, llega la tecnología y no a la inversa. No se trata de usar las "Tics por...", sino de usarlas "para...".

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  3. ¡Amén!

    Gracias por los comentarios :).

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  4. Muy buena entrada. Totalmente de acuerdo.

    Olé...

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  5. Muy buena entrada. Totalmente de acuerdo.

    Olé...

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  6. Estoy de acuerdo en muchas cosas de lo que dices (en algunas ya sabes que no, que yo sigo creyendo que forma y fondo son indisolubles ;) ).
    Me parece preocupante que se invierta tanto dinero en programas como el 1x1 y que luego no se fomente la formación del profesorado para saber cómo sacar el máximo provecho a estas herramientas. Y claro, luego se cubren de polvo o se usan como se utilizan las libretas y los bolis. Pero, si en la formación de profesores se enseñan herramientas y no a hacer un uso crítico y provechoso de ellas, ¿qué esperamos?
    Es como creer que al poner a los alumnos delante de un ordenador pero usando la misma metodología, todos aprenderán más y mejor como si se tratase de un truco de magia...

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