26 de marzo de 2012

Un ruso para enseñar ELE

Desde el enfoque léxico la lengua se concibe como un “conjunto de elementos léxicos que se relacionan entre sí a través de sus relaciones sintagmáticas” –nos dice J.L. Álvarez Cabanillas en su entrevista para LdeLengua. Aprender palabras, por tanto, es un proceso cualitativo en que es necesario aumentar la exposición a la lengua meta para trabajar este aspecto desde la comprensión auditiva. Dicha exposición no debe darse ante palabras aisladas sino que el vocabulario debe ser presentado a través de colocaciones, chunks, segmentos léxicos, etc. pues se aprenden las palabras nuevas de una lengua extranjera como bloques de palabras que ayudan a los aprendientes usar la lengua de manera adecuada al contexto comunicativo.
Cuando queramos hacer uso de este enfoque en nuestras aulas, deberemos tomar como criterio la frecuencia con que ciertas palabras se dan junto a otras. Una herramienta que nos puede ayudar para asegurarnos en este sentido es el Corpus de referencia del español actual (CREA), que tenemos accesible en línea a través de la página web de la RAE:

CREA 

Pero, como sabemos, no es este el único enfoque posible para mejorar nuestra práctica educativa, sino que lo deseable es conjugar lo mejor de cada uno de los que ya conocemos (comunicativo, por tareas, etc.). Por tanto, también tendremos que basar nuestra enseñanza en la autonomía de los aprendientes, fomentar su conciencia sobre el proceso de aprendizaje y usar para ello materiales auténticos… muchas veces podemos acabar perdidos. Conjugar estas tres premisas con el empleo de las TIC en la enseñanza del español es tarea ardua pero no imposible. Lo primero de lo que hay que disponer es ganas y muchas de buscar los materiales adecuados y aprender a usarlos. Un proceso que requiere también de nosotros muchísimo interés en que estas prácticas no se queden en la teoría y tengan su aplicación práctica a través de nosotros. Contando con que la motivación y el interés los tenemos ya de antemano, nos faltan los recursos. En la red hay cada vez más programas con sus respectivos tutoriales y muestras en youtube y cualquier otra página de internet en la que se nos dice cómo usarlos, pero la verdad es que a veces no sabemos sacarle todo el partido que se puede a estos recursos y nos quedamos en un intento de mejora que acaba siendo una enseñanza puramente estructuralista, pero con TIC.
Me preguntaba hace unos días cómo superar esta etapa, cómo hacer al alumno partícipe de su propio aprendizaje de la lengua…
Hallándome en este proceso me encontré con un artículo. Era como si una fuerza divina me hubiese escuchado y lo hubiese puesto allí para mí:


Korsakow: la posible solución a nuestros problemas

No es Nicolai Rimski-Kòrsakov, el compositor y pedagogo, aunque sus obras bien podrían también ayudarnos a poner algo de orden y concierto en todo este embrollo de enseñar español. Tampoco es el neurosiquiatra ruso que dio nombre a un famoso síndrome. Es un programa para la edición de vídeo.
La posibilidad que este programa nos concede de realizar un vídeo con diferentes itinerarios y distintos finales que el propio usuario elige puede ser una herramienta excelente para el aprendizaje del español.
Si pensamos en el enfoque léxico, que propone el aprendizaje del vocabulario presentando las palabras, no aisladas sino con sus acompañantes más frecuentes, podemos, por ejemplo (pensando en una versión simple de esta herramienta) presentar un vídeo inicial en el que aparezca una palabra clave. El resto de vídeos serían las combinaciones posibles con los que llegaría a formarse una frase. No se lo daríamos todo hecho al alumno (una parte sí) sino que este la iría elaborando a través de su selección de vídeos. Pensemos, para entender la propuesta, en un mapa conceptual. Hay una palabra de partida que enlaza con muchas otras que se relacionan con ella por sinonimia, antonimia, colocaciones, etc.



Claro está que lo primero a tener en cuenta es el nivel del alumnado. Para aquellos que se hallen en un nivel más avanzado la opción podría ser que montasen una historia completa con diferentes finales, que es para lo que está pensada la herramienta. Por ejemplo, podría dividirse el grupo en pequeños grupos de tres o parejas, que cada uno elaborase una historia y entre todos montasen el vídeo final que, conjugando sus distintas historias o versiones de la misma, diese como resultado variadas y entretenidas combinaciones que, por su originalidad, podrían moverles a estar expuestos a la lengua meta una y otra vez sin tener que ver, sin embargo, el mismo vídeo con la misma historia.

Claro, tal vez nada de esto se entienda sin conocer el programa. Aquí podéis curiosear sobre él (está en inglés):


No puedo aportar mucho porque acabo de descubrirlo y no he tenido el tiempo suficiente para manejarlo, pero creo que ha caído en nuestras manos el final de la autoridad, un aprendizaje verdaderamente autónomo en el que los aprendientes pueden, incluso, elaborar sus vídeos, montar sus historias, elegir sus finales, aprender la lengua siendo conscientes de cómo lo hacen y con materiales auténticos (o autentificados).
Esta es mi propuesta. Os animo a trabajar sobre ella y compartir los resultados. Porque, no olvidemos que ¡compartir es vivir!

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