10 de abril de 2012

ME QUEDÉ CON UNAS GANAS…


Digan lo que digan, soy y seguiré siendo una fanática de  las viejas tecnologías de comunicación. Para mí no hay nada como el “cara a cara”, el contacto humano con todas sus imperfecciones y su inhabilitado “Ctrl + Z” lo que hace que cada encuentro sea único e irrepetible, en fin de cuentas: humano. Pero aquí estoy, preparándome para ser profesora de lenguas e intentando hacerlo lo mejor posible. Entonces es inevitable hacer cuentas con la realidad y la invasión más o menos feliz de las nuevas tecnologías en la vida de nuestra sociedad occidental es innegable. ¿Cómo hacer para seguir la corriente sin perder de vista mi propia individualidad, creencias y preferencias? Hace unas pocas semanas me llegó un mail del CCCB de Barcelona, uno de los centros de arte y cultura más importantes de España, cuyo rayo de acción  e influencia  lo coloca en la lista de los más importantes del mundo. En el mail me informaban sobre una conferencia- taller para el 21 de marzo propio sobre el tema de la educación de cara a las nuevas tecnologías, al interno de la programación del CCCB LAB.  Este departamento se encarga especialmente de la investigación sobre la acción y el desarrollo de nuevos formatos y géneros en el ámbito cultural. La charla y el taller tenían por título “Hacia una educación creativa” los ponentes de la charla eran expertos en educación y creación digital (Sergi Jordà, Nik Gaffney y Lali Bosch) y el debate trataba sobre la necesidad de un cambio de paradigma en la educación correspondiente al cambio de paradigma global que está viviendo la sociedad en su conjunto en el presente momento histórico. Hasta aquí se podría pensar que se trató de un poco más de lo mismo: teoría, teoría y más teoría, para un caldo de expertos en grado de satisfacer solo el hambre de sus semejantes. Pero aquí viene lo bueno, que es lo que quería compartir en este blog: el taller. Mi idea era la de poder contarles aquí mi experiencia en este laboratorio de profesores y personas de alguna u otra manera involucradas con la educación, neófitos y nouvinguts en el mundo de las tecnologías. Esto justo porque mi espirito tradicionalista de lápiz, borrador  y pizarra, me lleva a necesitar involucrarme con todos mis sentidos en las cosas. Hice todos los trámites para poder tener plaza en el taller (al que podía acceder solo un número restricto de personas) y hasta obtuve que me admitieran. Desafortunadamente cuando llegó el dichoso día del taller no me pude presentar por compromisos a los que atender en la burocracia sorpresiva de mis estudios del máster y con mucho pesar, tuve que escribir a Germá Sebastiá para disculparme por mi imprevista falta de participación. Desilusionada quise cambiar el tema de mi entrada de blog pero al final decidí que podía contarles, aun sin la parte vivencial y directa que me hubiese gustado, de qué se trataba y sobre todo dejarles el dato para que estén pendientes de nuevas ocasiones que se puedan presentar para participar tanto en el CCCB como en otros centros de cultura, allá donde quiera que vayáis a buscar vuestro destino (yo de momento estoy aquí que es dónde está mi corazón).  

Entonces el taller:

Las preguntas de un millón de dólares que planteaba el taller eran (el pasado se refiere al taller ya que las preguntas siguen vigentes):

  • ¿Cómo podríamos aprovechar las tecnologías digitales para educar en y para la creatividad?
  •  ¿Cómo podrían éstas ayudarnos a desarrollar una educación que potenciara la exploración y la creación, y que antepusiera la búsqueda y el descubrimiento de problemas y preguntas interesantes, por encima de la formulación de respuestas unívocamente correctas?
  • ¿Cómo podemos hacer para que los profesores pierdan el miedo a usar las nuevas tecnologías”?

El encuentro creativo, como me gusta pensar que fue, tenía una duración de 4 horas más otra hora en la tarde en la que se preveía una puesta en común de la labor práctica hecha durante la mañana. Tras la presentación de algunos casos de propuestas educativas que hacen uso de la Web 2.0 y 3.0 se creaban los grupos de trabajo en base a los diferentes objetivos, intereses o especialidad de los participantes. Lo más interesante es que los grupos podían elegir la creación de un diseño conceptual de alguna aplicación para un uso creativo de la tecnología en el aula, para luego presentarlo al resto de los participantes y recibir su feedback. Todo esto con la ayuda y el suporte técnico de los ponentes de la conferencia quienes en este caso tenían que cumplir con la difícil misión de demostrar la viabilidad de la promesa que es tan fácil “cómo hacer clicar aquí y después allá”.

Les dejo con:
1. Una entrevistaSergi Jordà,  uno de los participantes del taller, investigador en el Grupo de Tecnología Musical de la UPF y experto en HCI (interacción persona ordenador) y media art sobre el auspicio de una verdadera Revolución Educativa y
2. Con un video en el que Juan Isua, encargado del CCB LAB, explica las funciones de este espacio abierto a lo nuevo:



Entonces:


con la página del CCCB ya que continuamente se proponen actividades prácticas, concretas y reales además de la posibilidad de compartir con otros profesionales del campo, quizás con más o menos experiencia, pero siempre con las mismas inquietudes.

No hagan como yo que me quede con unas ganas….


Karla L.

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