La integración del correo y el chat en el enfoque por tareas

Como también apunta Marimar en su entrada de este blog llamada Las TIC y la transformación de la enseñanza, de 2 de diciembre, a la hora de la verdad, a pesar de su potencial, las actividades que programamos con las TIC disminuyen la interacción humana que, en cambio, siempre intentamos no olvidar en nuestras clases en ausencia de nuevas tecnologías. Marimar propone aumentar la interacción entre profesor y alumno mediante el correo electrónico y los foros, a lo cual añadiría que debemos propiciar también la interacción entre los propios estudiantes. Para ello, disponemos también de otras herramientas, como el chat y la videoconferencia. No obstante, no podemos integrar en nuestra aula dichos recursos de cualquier manera.

Nadia, en su entrada del blog La videoconferencia en la enseñanza de lenguas extranjeras, de 24 de noviembre, cita el “Proyecto de Intercambio Virtual: Lengua y cultura a través de nuevas tecnologías”, un perfecto ejemplo de cómo podemos aprovechar esta utilidad. Lo que más me interesa recalcar de dicha interacción audiovisual a tiempo real es que tenía lugar de forma guiada y no libre, es decir, que no se ponía la videoconferencia a disposición de los alumnos para su uso espontáneo, sino que las conversaciones estaban pautadas por el previo establecimiento de un tema que debían tratar. Además, antes los estudiantes debían haber preparado su discurso y, posteriormente, tenían que tomar notas e informar a sus respectivos profesores sobre el desarrollo del intercambio comunicativo.

Si nos fijamos, lo que el proyecto consiguió fue integrar la videoconferencia en el enfoque que aplicamos actualmente (por tareas) como otra posible herramienta. La tarea, síntesis y producto final de una unidad didáctica, donde se desarrollan todas las destrezas, consistía en tomar notas (expresión escrita) de la conversación (interacción oral: expresión más comprensión oral) e informar al profesor (tal vez también de forma oral), habiendo tenido que preparar su discurso (expresión escrita y oral), para lo cual tuvieron que consultar fuentes escritas (comprensión escrita) o preguntar a alguien (interacción). A parte de la integración en el enfoque por tareas, el proyecto posibilitó también la interculturalidad, tan importante en una sociedad que cada vez tiende más al asimilacionsimo y la monocultulización. El proyecto constituía un intercambio entre alumnos de universidades de dos países con culturas distintas, de modo que a la hora de interactuar podían experimentar los conocimientos, conductas y valores de sus interlocutores. Y no sólo esto, sino que al hablar también lengua diferentes, la mitad del tiempo usaban su lengua nativa y la otra mitad su lengua extranjera, de modo que estaban expuestos a un input de calidad: nativo y universitario, y podían ayudarse a resolver dudas lingüísticas.

Mi propuesta consiste en aplicar el enfoque por tareas también a la interacción mediante chat y correo electrónico y, si fuera posible, completarlo con la interculturalidad y la interacción con nativos que nos permitiría un intercambio de estudiantes. De hecho, integrar el uso de estas dos TIC en el enfoque por tareas es todavía más necesario que en el caso de la videoconferencia. Mientras las posibilidades que ofrecen la conversación en un espacio físico compartido y la videoconferencia son las mismas en términos de interacción oral, no sucede lo mismo con el chat ni el correo. No existe un verdadero equivalente del chat que no sea la versión virtual y, respecto al correo, la correspondencia electrónica ha desbancado casi totalmente a la versión papel.

Sería interesante detenernos en las ventajas y posibilidades del chat y el correo. Para empezar, El chat requiere de una respuesta inmediata que no requiere el correo, de modo que agiliza la mente y así ayuda a interactuar con mayor fluidez en una conversación oral y, a la vez, por ser un canal escrito, permite mejorar la sintaxis y la ortografía. En cuanto al correo que, como todos sabemos, nos permite trabajar la expresión escrita, debemos decir que, por defecto, truncamos su potencial interactivo: lo normal es encontrar una carta o información escrita a la que debemos responder, ahí termina la interacción. Podríamos aumentarla si asignáramos papeles a los estudiantes, por ejemplo, unos pueden escribir ofertas de trabajo y los otros mandar curriculums en respuesta a estas, que serían evaluados por los primeros y luego mandarían una respuesta a los segundos.

Por último, quisiéramos concretar un poco más en qué se basaría la integración de las tres TIC en el enfoque por tareas. Podríamos llevarla a cabo tanto en la tarea final como en las actividades posibilitadotas de esta que se suceden a lo largo de una unidad didáctica. Y podríamos guiar la actividad o tarea lo que consideráramos necesario, no sólo marcando el tema y los subtemas, como en el proyecto que hemos citado, sino también, por ejemplo, recordándoles el léxico y estructura sintácticas que deberán activar. Cabe decir que evaluar los intercambios comunicativos con estas tres TIC no entraña más dificultad que grabarlos (en el caso de la videoconferencia), copiarlos en un documento (si hablamos del chat) y reenviar el último mensaje (si fueran correos electrónicos) para luego proceder al análisis de errores y necesidades de nuestros alumnos.

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