No son infalibles, pero podemos hacer algo para sacarles el jugo. Una de las obligaciones que tengo como profesor de lenguaje y que me resultan más apestosas, es la enseñanza de la ortografía. Me molesta tanto como la mala ortografía. Por eso me detuve a pensar en alguna ventaja que, quizá no hoy, sino en un futuro no tan lejano, pueda sacarle a la tecnología, específicamente a una de las herramientas que, me atrevo a decir, define en gran medida la identidad del adolescente actual: el smartphone. Observando los mensajes de mis estudiantes en facebook, pude distinguir claramente quienes utilizaban un computador y quienes un teléfono para escribir. Quienes tomaban esta segunda opción, solían presentar menos errores ortográficos. ¡Lógico!, el teléfono tiene diccionario y corrector ortográfico. Recuerdo que una vez, mi profesor de didáctica dijo: ¿Para qué vas a gastar tiempo en enseñar ortografía si los ordenadores lo hacen por uno? Aunque le encontraba razón, seguía sin cua...
Blog para hablar de la enseñanza-aprendizaje de Lengua Extranjera y el uso de las TIC